Condimentos

Salvar el tocino

Mis abuelos crecieron en la Depresión. Y al igual que muchas personas que alcanzaron la mayoría de edad durante esa época, son extremadamente frugales y reutilizan todo. El papel de aluminio, las bolsas Ziplock, los contenedores de plástico, los tarros de cristal, la ropa y cualquier otra cosa que puedan hacer durar más de lo previsto. Si vas en el coche y tienes sed, el abuelo te da una vieja botella de jarabe llena de agua. Si la abuela me envía una tarta de nueces, está sellada en una bolsa Ziplock que también ha contenido verduras, carne y queso en su larga vida. Ya te haces una idea. Y no me estoy burlando de ellos, creo que son buenos rasgos y en respeto a mis mayores, yo también reutilizo todo al menos una vez. Tengo un armario lleno de recipientes de comida china para llevar que uso para guardar las sobras; hace años que no me apetece asistir a una fiesta de Tupperware. Y aunque de niño siempre me avergonzaba que el papel de aluminio que envolvía mi refresco el día de la excursión estuviera arrugado de tanto usarlo (los otros niños siempre tenían un papel de aluminio liso y brillante envolviendo sus latas), como adulto frugal reutilizo el papel de aluminio hasta que tiene agujeros, lo que puede llevar mucho tiempo, ya que es de metal.

Pero uno de los mejores productos reutilizables proviene del cerdo. Hasta que empecé a cocinar por mi cuenta, siempre me pareció una tontería que mi madre y mi abuela echaran la grasa del beicon en un bote en lugar de tirarla por el fregadero. Siempre decían que no se podía tirar la grasa por el fregadero porque se estropeaban las tuberías. Puede que sea cierto, no lo sé. Pero la verdadera razón por la que guardaron la grasa de tocino es la siguiente: porque es el ingrediente secreto número uno que puedes usar en ciertos platos. La pongo en las alubias, uso un poco al freír huevos o filetes, meto un poco en la masa de las galletas, la chisporroteo en el pan de maíz, pongo una cucharada en la salsa marinera, echo una cucharada en las verduras cocidas… cada vez que necesito un poco de carne de cerdo, no hay nada más fácil que meter la mano en mi tarro de miel de tocino (sí, me doy cuenta de que suena un poco asqueroso) y añadir una dosis de delicia de sabor. No sé qué tiene este producto, pero es asombroso cómo tan poco puede añadir tanta bondad deliciosa y aterciopelada a un plato. No sirve para todo, por supuesto, pero cuando se utiliza bien, convierte fácilmente lo mundano en sublime.

Si no tienes ya un tarro a mano y cocinas tocino, la próxima vez que frías una sartén, después de que la grasa se enfríe (espera al menos media hora) viértela en un recipiente. Yo utilizo un tarro viejo de albañil, pero también puedes usar plástico. La clave es asegurarse de que esté al menos a temperatura ambiente o el recipiente explotará o se derretirá. Guárdalo en un lugar fresco y te durará mucho tiempo. No te frustres si al principio no parece gran cosa. Sigue cocinando el beicon y pronto tendrás una suma considerable. Y asegúrese de raspar la sartén para obtener los trozos de tocino, que añaden aún más sabor.

¿Utiliza la grasa de tocino? Si lo haces, ¿qué platos realzas con su exquisitez?